Elegir un canil para perros o gatos puede parecer una decisión menor hasta que llega el momento de viajar, mudarse o llevar a la mascota al veterinario y se descubre que el transporte no es cómodo ni seguro. Un canil adecuado ayuda a que perros y gatos se sientan protegidos, reduce el estrés y facilita el manejo en distintas situaciones.
Repasamos qué es exactamente un canil, para qué sirve, cómo elegir el tamaño correcto y qué tener en cuenta a la hora de decidir el material y el uso que se le va a dar.
Qué es un canil y para qué sirve
En el día a día se suele usar “canil”, “jaula” y “transportadora” casi como sinónimos, pero no son exactamente lo mismo.

Canil, jaula y transportadora: en qué se diferencian
- Canil
Suele referirse al habitáculo donde el animal pasa un tiempo determinado: puede ser una estructura rígida (plástico o metal) o plegable, con aberturas para ventilación y una puerta con traba. - Jaula
Es una estructura, por lo general metálica, de rejas. Muchas jaulas se usan como canil dentro del hogar, pero visualmente son más abiertas. - Transportadora
Es un tipo de canil diseñado específicamente para el traslado: tiene asas, cierres reforzados y medidas pensadas para entrar en autos u otros medios de transporte.
En la práctica, muchos modelos combinan características de uno y otro. Lo importante es que cumplan dos condiciones básicas: seguridad para el animal y comodidad para los traslados.
Usos más comunes del canil en el día a día
Un canil puede ser útil en varias situaciones:
- Traslados al veterinario o a una guardería.
- Viajes cortos o largos, en auto u otros medios de transporte.
- Períodos de reposo postquirúrgico, donde el animal necesita moverse poco.
- Momentos de adaptación en mudanzas o cambios de casa.
Usado correctamente, el canil deja de ser un castigo y se transforma en un espacio conocido donde la mascota se siente segura.
Cómo elegir el tamaño correcto del canil
Uno de los errores más frecuentes es comprar el primer modelo que aparece en oferta, sin tener en cuenta el tamaño real de la mascota.
Medidas básicas: que pueda pararse, girar y acostarse cómodo
Como regla general, el canil debe permitir que el animal:
- Pueda pararse sin encorvarse.
- Pueda girar sobre sí mismo sin chocar todo el tiempo con las paredes.
- Pueda acostarse completamente estirado.
Para aproximar el tamaño se recomienda:
- Medir desde la nariz hasta la base de la cola.
- Medir desde el suelo hasta la parte más alta de la cabeza u orejas.
- Elegir un canil que tenga un poco más de largo y altura que esas medidas.
En gatos y perros pequeños es preferible no sobredimensionar demasiado: un espacio enorme puede generar inseguridad y más movimiento, sobre todo en viajes.

Canil para perros pequeños, medianos y grandes
- Perros pequeños (caniches toy, chihuahuas, yorkshire, entre otros):
Pueden usar caniles compactos y livianos. Es importante que el piso sea confortable y no demasiado duro. - Perros medianos (beagle, cocker y mestizos de tamaño similar):
Conviene priorizar modelos firmes, con buena ventilación y puertas resistentes. Suelen necesitar un equilibrio entre espacio y facilidad de traslado. - Canil para perros grandes (labradores, ovejeros, dogos, etc.):
Requieren caniles robustos, con traba segura y materiales que soporten su peso y fuerza. En estos casos, el tamaño y la estructura son claves para evitar deformaciones y desplazamientos bruscos.
Por qué un canil demasiado grande o demasiado chico es un problema
- Si el canil es muy chico, el animal no se puede acomodar bien, se golpea al moverse y aumenta el estrés.
- Si es demasiado grande, puede desplazarse de más durante un viaje, perder estabilidad en frenadas o generar un rincón de suciedad lejos de la manta o cama.
El punto ideal es aquel donde la mascota tiene libertad básica de movimiento, pero siente el espacio como un “refugio” contenido.
Tipos de caniles según su material
El material define gran parte del uso: peso, facilidad de limpieza, ventilación y resistencia.
Caniles de plástico: resistentes y fáciles de limpiar
Son los modelos más habituales para viajes y visitas al veterinario.
- Ventajas: livianos, fáciles de higienizar, más cerrados (dan sensación de cueva).
- Desventajas: si la ventilación es poca, pueden resultar calurosos, y algunos modelos económicos no soportan bien el uso intensivo.
Suelen ser una buena opción para gatos y perros pequeños o medianos que necesitan traslados frecuentes.
Caniles metálicos: ventilación y uso en interior o patio
Se parecen a una jaula y son muy usados dentro del hogar.
- Ventajas: excelente ventilación, permiten ver todo el ambiente y suelen ser muy resistentes.
- Desventajas: ocupan más espacio visualmente y pueden ser más fríos si se colocan directo sobre el piso.
Con una manta o colchón adecuado, muchos perros los adoptan como “su lugar” dentro de la casa.
Caniles de tela o plegables: opciones ligeras para uso ocasional
Se arman y desarman con facilidad y son livianos.
- Ventajas: prácticos para viajes cortos o estadías en casas de familiares, fáciles de guardar.
- Desventajas: menos resistentes a mordidas, uñas y movimientos bruscos; no son ideales para animales muy inquietos o fuertes.
Ventajas y desventajas de cada material
No hay un material “perfecto” para todos los casos. Lo importante es pensar:
- Si se usará más como cama o espacio fijo dentro de la casa.
- Si el uso principal será para traslados.
- Si la mascota es tranquila o tiende a morder y arañar todo.
A partir de esas respuestas será más sencillo elegir entre plástico, metal o tela.

Canil para viajes: seguridad y comodidad
Cuando se usa un canil para viajar, la prioridad es que el animal esté seguro y que la estructura no se mueva de forma peligrosa.
Cómo sujetar el canil en el auto o transporte público
En el auto, lo ideal es:
- Colocar el canil en el asiento trasero o en el baúl de vehículos tipo SUV, siempre firmemente apoyado.
- Usar el cinturón de seguridad para rodear el canil o fijarlo según las indicaciones del fabricante.
- Evitar que quede suelto, porque en una frenada fuerte puede desplazarse y provocar golpes.
En transporte público o remises, lo importante es que el canil quede bien apoyado y no entorpezca pasillos ni puertas.
Qué poner adentro: cama, manta, agua y juguetes
Según la duración del viaje, se recomienda:
- Colocar una manta o cama fina, que se pueda lavar.
- En trayectos largos, evaluar un recipiente pequeño para agua que se enganche a la estructura.
- Incluir un juguete conocido o una prenda con olor familiar, para ayudar a disminuir la ansiedad.
Recomendaciones antes de un viaje largo con perro o gato
- Acostumbrar al animal al canil algunos días antes, dejándolo explorarlo con tranquilidad.
- Evitar grandes cantidades de comida justo antes de salir, para reducir mareos.
- Realizar pausas durante trayectos muy largos, cuando el medio de transporte lo permita.
Cómo acostumbrar a tu perro o gato al canil sin estrés
El objetivo es que el canil se viva como un lugar seguro, no como un castigo.
Presentación gradual y refuerzo positivo
- Dejar el canil abierto dentro de la casa, con una manta cómoda.
- Invitar a la mascota a entrar con premios o comida.
- Felicitarla cada vez que se acerque o entre por decisión propia.
Al principio, es conveniente no cerrar la puerta. Recién cuando el animal se ve relajado adentro, se pueden hacer cierres breves y ampliar el tiempo de a poco.
Cuánto tiempo puede pasar la mascota dentro del canil
No hay un tiempo universal, pero como referencia:
- Cachorros y animales muy activos toleran períodos más cortos.
- En viajes largos, conviene que las etapas en canil estén intercaladas con momentos de pausa, siempre que sea posible.
El sentido común es clave: el canil no debería ser un espacio donde la mascota pase la mayor parte de su vida diaria.
Señales de estrés que hay que tener en cuenta
Si el animal:
- Jadea excesivamente sin motivo de calor.
- Se desespera, intenta morder la estructura o se lastima.
- Llora o maúlla de forma constante durante mucho tiempo.
En esos casos conviene revisar tamaño, tiempo de uso y forma de presentación, e incluso consultar con un profesional en comportamiento animal.
Errores frecuentes al usar un canil
Algunos errores habituales que conviene evitar:
Usar el canil como castigo
Encerrar a la mascota sólo cuando “se portó mal” hace que asocie el canil con algo negativo y aumente el rechazo. Lo ideal es que esté ligado a momentos tranquilos, descanso y premios.
Dejar a la mascota demasiadas horas sin pausa
Aunque el animal se vea tranquilo, necesita períodos para moverse, hidratarse y cambiar de postura. El canil no debe reemplazar el paseo ni la interacción diaria.
No controlar temperatura, ventilación y superficie de apoyo
Un canil al sol directo, en un auto cerrado o sobre una superficie muy fría puede convertirse en un problema serio. Siempre es importante revisar:
- Ventilación adecuada.
- Temperatura del ambiente.
- Que el piso no sea agresivo para las patas o el cuerpo.
Elegir bien el canil para perros y gatos y enseñarle a la mascota a verlo como un refugio puede marcar la diferencia entre un viaje o una visita al veterinario llenos de estrés, y una experiencia mucho más tranquila tanto para el animal como para su familia.
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