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Por el aumento de tarifas, cada vez se venden más electrodomésticos de bajo consumo

  La seguidilla de aumentos en las tarifas de los servicios, que se produjeron en los últimos dos años, provoca una mayor conciencia en el consumo de energía. Esto se ve reflejado en la presencia, cada vez más extendida, de electrodomésticos con mejor eficiencia en el mercado, y un crecimiento en las ventas, a pesar […]

 

La seguidilla de aumentos en las tarifas de los servicios, que se produjeron en los últimos dos años, provoca una mayor conciencia en el consumo de energía. Esto se ve reflejado en la presencia, cada vez más extendida, de electrodomésticos con mejor eficiencia en el mercado, y un crecimiento en las ventas, a pesar de que, en general, son más caros.

 

A grandes rasgos, el encarecimiento de la luz y el gas hace que muchas familias modifiquen sus hábitos de consumo y opten por equipos que prometen abaratar costos. Son artefactos con tecnología inverter, que tienen una vida útil más prolongada y son más austeros.

 

Un ejemplo es el aire acondicionado inverter, que gasta un 35% menos de energía que uno normal. Algo clave para el ahorro, teniendo en cuenta que la electricidad, por ejemplo, subió un 70% en dos meses y 1500% en los últimos dos años.

 

Otro es la heladera no frost con motor de punta, que enfría mejor y evita descongelar, y ahorra hasta un 50% de consumo de luz. También está el lavarropas de alta eficiencia que gasta la mitad de energía y un 70% menos de agua. O la lamparita LED, de mínimo consumo, que tienen hasta 15 años de vida útil, y ya cuesta casi lo mismo que la llamada «bajo consumo».

 

«El precio de las lamparitas LED sigue cayendo, a pesar de la inflación. Y esto se debe a que todos nos vamos moviendo hacia estos productos. Hay que recordar que tiene una vida media de duración seis veces más larga que la lámpara incandescente, que consume diez veces más. Si hacemos la cuenta, una LED termina siendo siete veces más baratas que la común», afirma Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energía de la Universidad de San Martín y consultor de Enargas.

 

Los aparatos de avanzada, sin embargo, suelen ser caros. Aunque permiten ahorrar a largo plazo, exigen un pago inicial alto y cuestan un 30% más. Así, un split chico de bajo consumo de 2.300 frigorías se paga $15.000, contra $8.100 de uno tradicional con clase B para frío y C para calor. Una heladera común de 300 litros cuesta $7.000, una no frost inverter clase A, de las más baratas, $11.499. Con los lavarropas pasa lo mismo: uno de punta de 7 kilos de capacidad cuesta $13.200, frente a los $7400 de un equipo común.

 

«A pesar de los precios, este año se ve un mayor énfasis en la elección de los consumidores hacia productos más caros que ahorran energía. La demanda va ir migrando hacia ese lado, con lo cual con el tiempo los equipos se irán abaratando. Hoy una heladera inverter no es más un lujo», explica Eduardo Echavarría, Project manager de la consultora GFK.

 

Otra de las razonas de esta tendencia es que ya no hay equipos que no sean de clase A a la venta. La mayoría ya son de este tipo. «Gran parte de la oferta hoy son aparatos de bajo consumo. Son pocas las marcas que siguen trabajando líneas comunes», asegura un operador de una importante cadena de venta de electrodomésticos.

 

El uso consciente de la energía también se nota en el calentamiento de agua: un rubro que explica más de un tercio del gasto anual de gas de los hogares, cuya tarifa trepó un 85% en cinco meses y se multiplicó por diez entre el 2015 y 2018.

 

Ocurre que, en este campo, el salto de la tecnología también facilita bajar costos. Ahora, con calefones «automáticos» clase A, que vienen sin piloto y mejores quemadores, el gasto de gas cae un 48%. Y en cuanto a precios, aún hay diferencia, pero menores que en otros rubros: los automáticos valen de $4.400 a $5.000 en versión de 14 litros, cuando los comunes, con la misma capacidad, arrancan en $3.900.

 

«Las opciones eficientes se están haciendo más accesibles en general y está creciendo la venta en estos productos en comparación con la de otras clases. La de calefones automáticos fue la categoría que más creció. Pasa que el consumidor cada día es más consciente de su consumo por lo que demanda una tecnología más eficiente”, afirman desde las principales cadenas de venta de electrodomésticos.

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