Un insólito hecho tuvo lugar ayer, al caer la tarde del domingo en la capital provincial. Y es que un control de rutina, ante un aparente caso de alcohol al volante, volvió a desnudar los desmanejos en el otorgamiento de beneficios a quienes están privados de su libertad.
Todo comenzó cuando fue solicitada una comitiva policial en la intersección de Arturo Ángel y Perón, en Ushuaia, por un vehículo Chevrolet Corsa blanco cuyo conductor se encontraba en aparente estado de ebriedad.
Arribado al lugar, el personal logró identificar no solo al rodado, sino también a su conductor: Roger Alberto Ferreyra, de 41 años. El hombre se encontraba claramente bajo la influencia de bebidas alcohólicas y se negó a hacerse el test de alcoholemia, tornándose también violento con los uniformados.
A pesar de su resistencia, el vehículo en el que viajaba fue secuestrado y él detenido, en principio por esta contravención. Sin embargo, grande fue la sorpresa cuando, a través de averiguaciones internas, se descubrió que Ferreyra se encuentra dando cumpliento de forma efectiva a una pena en la Alcaidía de Ushuaia.
Este gozaba de salidas extraordinarias entre las 9 de la mañana y las 21 horas, momento que habría aprovechado para alcoholizarse y protagonizar temerarias maniobras en las calles de Ushuaia.
Según se informó oficialmente, se cursó comunicación con el Juez de Ejecución de Ushuaia, quien dispuso diligencias y ordenó que el reo sea trasladado y entregado al personal del Servicio Penitenciario.
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