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Paso a paso, cómo llega la mujer a un aborto en los países donde esta práctica es un derecho

El ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, expuso dos veces en el debate sobre la legalización del aborto. Habló en Diputados a fines de mayo, y esta semana volvió a hacerlo ante los senadores. En las dos oportunidades mostró un mapa del mundo en el que se ve que la gran mayoría de […]

El ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, expuso dos veces en el debate sobre la legalización del aborto. Habló en Diputados a fines de mayo, y esta semana volvió a hacerlo ante los senadores. En las dos oportunidades mostró un mapa del mundo en el que se ve que la gran mayoría de los países más desarrollados -sobre todo los del Norte, como Estados Unidos, Canadá, casi toda Europa y Asia, y también Oceanía- tienen a la Interrupción Voluntaria del Embarazo entre sus políticas públicas desde hace décadas.

En el mapa que mostró el ministro en sus presentaciones se ve que en la mayor parte del mundo el aborto es un derecho: seis de cada diez mujeres viven en un país donde el aborto es legal. Pero también se ve que en 26 países esta práctica aún está prohibida y en otros 110 es legal según ciertas causas. Entre ellos está la Argentina, donde el aborto es legal desde 1921 si una mujer ha sido violada o si el embarazo le provoca algún riesgo en su salud.

Europa tiene una gran variedad de legislaciones, que se diferencian fundamentalmente en la semana límite para requerir la práctica: Holanda es el país más permisivo (24 semanas), seguido por Suecia (18) y Rumania (14), el resto se fija en 12. Sólo Malta prohíbe el aborto, que está penado por ley. Este año, el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, recriminó a Malta su postura y aseguró: “La restrictiva legislación en aborto ha puesto en peligro los derechos de las mujeres. El acceso al aborto seguro y legal representa una parte intrínseca de las obligaciones en Derechos Humanos de los Estados Miembros”.

En Estados Unidos el aborto es legal desde la sentencia de la Corte Suprema en el caso Roe contra Wade en 1973. El pedido se inició por una mujer violada, y terminó tres años después con el fallo que consideró al aborto como un derecho fundamental. Desde entonces la práctica es legal hasta los tres meses.

Desde hace treinta años el aborto es legal y gratuito en Canadá, que no lo penaliza en ninguno de sus Estados, aunque en cada uno el límite varía, y va de las 12 a las 24 semanas. Joanna Erdman, asesora del ministerio de Salud de Canadá, estuvo en Argentina para exponer en el debate que hubo en diputados: «El aborto es una declaración que refleja el respeto y la libertad de las mujeres en la sociedad. En Canadá, la despenalización fue en 1988. El aborto fue regulado y financiado como cualquier otro servicio de salud. Hoy se realizan unos 100 mil abortos por año en el país. La tasa de abortos sigue las tendencias globales y es menor a la de países donde es ilegal. No ha aumentado desde la despenalización, al contrario, ha disminuido. Casi ninguno tiene complicaciones, porque son seguros».

Patricio Sanhueza, secretario del Comité de Mortalidad Materna de México también pasó por el Congreso argentino. Esta semana ante los senadores dijo que en la ciudad de México, donde el aborto es legal desde 2007, “bajó considerablemente la mortalidad de mujeres embarazadas». Allí la práctica es legal hasta las 12 semanas y luego es por causales: violación, riesgo de salud física o psíquica de la mujer y si «el producto de la gestación presenta graves anomalías» que puedan poner en riesgo su supervivencia.

Otro invitado internacional al Congreso fue Leonel Briozzo, ex subsecretario de Salud Pública en Uruguay, donde el aborto es legal desde 2012. Desde entonces la mortalidad materna bajó del 38 al 8 %: «En Uruguay la primera causa de muerte materna era el aborto. La mayoría de las mujeres que morían, morían por aborto. Si quiere disminuir el aborto, despenalice el aborto. Es la única estrategia científicamente demostrada que ayuda a disminuir la práctica del aborto -aseguró Briozzo-. Logramos disminuir la mortalidad materna, disminuimos la morbilidad materna, disminuimos la mortalidad infantil, disminuimos el número de abortos y disminuimos los embarazos no deseados».

Victoria es uno de los seis Estados de Australia. Su capital es Melbourne. En Victoria el aborto es legal a petición de la mujer hasta la semana 24. En Tasmania hasta la semana 16. En el resto de los Estados es legal por distintas causales y con distintos límites de semanas.

En Asia, sólo Camboya y China avalan el aborto. El resto de los países son restrictivos. Los musulmanes lo permiten si está en riesgo la vida de la mujer, pero no si fue violada.

En Africa el aborto es legal en Cabo Verde, Túnez y Sudáfrica. En otros países se permite en ciertas condiciones y en la gran mayoría del continente está prohibido. Cada año hay más de seis millones de abortos y sólo el 3% es en condiciones seguras. El 97% de las mujeres abortan solas o van a «sanadores». El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher publicaron un informe en la revista The Lancet que decía que entre 2010 y 2014 hubo cada uno de esos años 55 millones de abortos en el mundo y que 25 millones (el 45%) habían sido peligrosos, inseguros, clandestinos. La mayoría (97%) en países en desarrollo de África, Asia y América Latina.

«Hay una evidencia mundial que nos muestra que con el aborto legal baja la mortalidad materna. El mundo no puede equivocarse. Yo quiero parecerme a Europa, a Estados Unidos, no a Africa», dijo este martes en el Senado el ex ministro de Salud Ginés González García.

Entre los países más restrictivos hay varios latinos. El Salvador lo prohíbe y tanto la mujer como quien lo practica va a la cárcel. En Honduras y Nicaragua también. Pero en Nicaragua, además, va presa la mujer que aborta aún cuando su vida o la del feto corran peligro de vida. Y también si la embarazada es una niña que ha sido violada.

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